Ni ella ni yo pensamos disculparnos por nuestras palabras. No se disculpa el sol aunque queme ni la luna aunque en ocasiones aterre. Yo amo, todo aquello que pueda ser amable, y como me rehúso a esconderme, he aquí mi escape.

19 feb. 2013

No preguntaré

Entonces es esto. Esto es eso a lo que llaman despecho. Vaya.
Le pido perdón a cualquier chico al que haya hecho pasar por esto.
Es casi increíble. Yo, que suelo ser la mala y la que no sufre tanto, ahora estoy metida acá. Estoy nadando un mar de aguas desconocidas. Y tu sabes, igual que yo sé, que no era necesario. No era necesario. Porque no había necesidad de decir lo que no se sentía, no había necesidad de hacer lo que no se quería hacer, no había que dejar que me cayera en un océano sabiendo que no sé nadar. Y quiero odiarte. Quiero odiarle. Quiero poder culparle, hacerle responsable. Pero no puedo. No puedo porque yo sé que no fue su culpa. Fue mía. Mía por tonta, mía por ilusa, mía por pensar que podía estar a la altura de sus deseos. No, siempre resulta así. Soy superior o inferior a lo que desean pero no soy 'eso exactamente'. Al menos no para los casos de aquellos que llaman mi atención porque, caso aparte, aquellos que se fijan en mi sí me consideran perfecta. Y yo como buena basura, no logro ver en alguno de ellos más allá de lo maravillosos que son y punto. No hay fuego, no hay brasas, y sin eso no puedo.
Y yo venia diciendo que no sé nadar. Nunca aprendí. Debí haberlo hecho, me habría ahorrado esto. Sin embargo nunca lo hice, si alguna vez veía que me iba a ahogar salia del agua, no me quedaba a ver qué pasaba. Y se me olvidó. Lo olvidé totalmente. Me dejé encandilar por el brillo dorado y olvidé cuidar de mi, olvide guardarme una parte para mi. No todo lo que brilla es bueno.
 Tu brillabas, con una luz que para mi es atractiva, deseable. Brillas con una luz fría y oscura que hace hervir mi sangre. Y vaya si me atrae. Que aquí me tienes, en el limbo. Con la misma pregunta dando vueltas una y otra vez, pero esta vez no te preguntaré si alguna vez sentiste algo con los besos que me salían del alma.

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